Para muchas familias, compartir la vida con un perro o un gato significa mucho más que tener un animal en casa. Son compañeros, forman parte de la rutina diaria y crean vínculos afectivos que, con el paso del tiempo, se convierten en una parte fundamental de la vida familiar.
Esta realidad también ha comenzado a reflejarse en la legislación española. En los últimos años, el marco jurídico ha evolucionado para reconocer una consideración diferente hacia los animales y poner su bienestar en el centro de determinadas decisiones.
Los animales son reconocidos como seres sintientes
Uno de los cambios más importantes llegó con la reforma del Código Civil introducida por la Ley 17/2021. Esta modificación dejó atrás la consideración tradicional de los animales como simples bienes y estableció que son seres dotados de sensibilidad.
Esto tiene una consecuencia fundamental: cuando existen derechos o responsabilidades relacionados con un animal, deben ejercerse teniendo en cuenta su bienestar y protección.
La modificación también afecta a diferentes situaciones de la vida cotidiana, especialmente cuando un animal de compañía forma parte de una familia.
¿Qué ocurre con una mascota cuando una pareja se separa?
Una de las situaciones en las que este cambio resulta especialmente relevante es en los procesos de separación o divorcio.
La legislación contempla que, cuando existen animales de compañía, puedan establecerse medidas relacionadas con su convivencia y cuidado. Entre ellas se encuentra la posibilidad de determinar con quién convivirá el animal, cómo se repartirán los tiempos de cuidado y quién asumirá los gastos relacionados con su atención.
La decisión debe tener en cuenta tanto los intereses de los miembros de la familia como el bienestar del propio animal.
De esta manera, la mascota deja de tratarse simplemente como un elemento más del patrimonio de la pareja y pasa a tener una consideración específica dentro de estas situaciones familiares.
¿Y si fallece la persona responsable del animal?
La normativa también contempla qué puede ocurrir con un animal de compañía cuando fallece la persona con la que convivía.
Si no existe una disposición específica, la legislación establece mecanismos para determinar quién puede hacerse cargo del animal. En caso de que varias personas quieran asumir su cuidado y no exista acuerdo, la autoridad judicial deberá tener en cuenta el bienestar del animal para decidir su destino.
El objetivo es evitar que una mascota quede desatendida como consecuencia de una situación familiar o sucesoria.
Una mayor responsabilidad para quienes conviven con animales
Reconocer a los animales como seres sintientes también implica recordar que tener una mascota conlleva responsabilidades.
La Ley 7/2023 establece obligaciones relacionadas con su alimentación, higiene, atención veterinaria, ejercicio, alojamiento y, en general, con las necesidades físicas, fisiológicas y etológicas de cada animal.
Por eso, cuidar de un perro o un gato no consiste únicamente en proporcionarle comida y un lugar donde vivir. Su bienestar requiere atención diaria y cuidados adaptados a sus características.
El cuidado también forma parte de su bienestar
La higiene es uno de esos aspectos que muchas veces pueden pasar desapercibidos, pero que forman parte del cuidado habitual de una mascota.
Mantener un manto limpio y cuidado, realizar un cepillado adecuado y prestar atención a las necesidades específicas de cada tipo de pelo puede contribuir a que el animal se encuentre más cómodo.
En el caso de los perros y gatos, además, no existe una única rutina válida para todos. La frecuencia del baño, el tipo de productos o la necesidad de determinados cuidados dependerán de factores como el tipo de pelo, la piel, la edad, el estilo de vida y las características individuales de cada mascota.
Una nueva forma de entender nuestra relación con ellos
La evolución de la legislación refleja también una realidad que muchas familias ya viven desde hace años: los animales de compañía ocupan un lugar importante dentro del hogar.
Más allá de cualquier término jurídico, convivir con un perro o un gato significa asumir una responsabilidad sobre otro ser vivo que depende de nosotros para cubrir sus necesidades y garantizar su bienestar.
Por eso, hablar de animales de compañía también es hablar de responsabilidad, respeto y cuidados.
Porque ellos forman parte de nuestra vida durante muchos años y merecen que nosotros también formemos parte de la suya de la mejor manera posible. 🐾❤️
